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LA AMENAZA DE LOS METEORITOS
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En los aproximadamente 3500 millones de años que han pasado desde la aparición de la vida en la Tierra, la biología confirma que ha habido al menos cinco extinciones masivas de especies animales. Por su parte, la geofísica asegura que tres de estas extinciones están asociadas a la caída de tres grandes meteoritos y las dos restantes, también se tienen indicios del impacto de dos meteoritos más. |
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Recreación
artística de una lluvia de meteoritos |
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La mayoría de los grandes meteoritos son asteroides, rocas de un
diámetro comprendido entre
1 y 14 kilómetros, que giran alrededor del Sol
entre la órbita de Marte y la de Júpiter. No obstante, debido a
que la órbita de estos asteroides no es totalmente circular, hay veces
que se cruzan con la Tierra y pueden llegar a chocar con ella.
El impacto de un meteorito entre 10 y 14 kilómetros de diámetro,
una mole bastante mayor que el monte Everest, con una velocidad de
144.000 km/h contra la Tierra provocaría grandes incendios, terremotos,
maremotos y erupciones volcánicas en todo el planeta. Además, el
impacto pulverizaría millones de toneladas de roca que pasarían a la
atmósfera, bloqueando la luz solar y produciendo una disminución
considerable de la temperatura global, impidiendo el proceso de la fotosíntesis
y causando el colapso de la cadena alimenticia en la mayoría de los
ecosistemas. Evidentemente, un impacto de esta magnitud, que es capaz de
liberar una energía miles de veces mayor que la explosión del total
del armamento nuclear del tranquilo mundo,
puede también eliminar del planeta entre el 70 y 90% de las especies
vivas.
Basándose en el número de cráteres de la Luna, se calcula que
unos 60 meteoritos entre 5 y 14 kilómetros de diámetro han chocado con
la Tierra en los últimos 600 millones de años. Los más pequeños
excavaron cráteres de 95 kilómetros de anchura. Uno de los principales
problemas con los que se encuentran actualmente los investigadores
consiste en descubrir los cráteres que dejaron dichos impactos. La
mayoría de ellos se encuentran en los fondos marinos y los demás han
sido eliminados poco a poco por los fenómenos de erosión. Entre los cráteres
de impacto más grandes del mundo que se han investigado por distintos métodos,
se encuentran: el de Vredeford
(Suráfrica) de una edad de 2.023 millones de años y un diámetro de
300 Km, el de Manicougan (Canadá) de
una edad de 214 millones de años y un diámetro de 100 Km, el de Chicxulub
(México) de una edad de 65 millones de años y un diámetro de 170 Km y
Popigai
(Rusia) de una edad de 35 millones de años y un diámetro de
100 Km. |
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Recreación artística de un impacto de meteorito |
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El 7 de enero del año 2001
una roca del tamaño de una manzana de casas nos recordó lo cerca que
se encuentran algunos asteroides de nosotros. Con sus escasos 300 metros
de diámetro, el asteroide 2001 YB5 pasó a menos de 830.000 kilómetros
de nuestro planeta, alrededor del doble de la distancia de la Tierra a
la Luna. El impacto pudo haber ocasionado un cráter del tamaño de una
gran ciudad.
Actualmente se conocen unos 1500 asteroides próximos a la Tierra
que se han separado del cinturón de asteroides comprendido entre Marte
y Júpiter, y ahora son un peligro potencial. El centro de información
británico sobre los Objetos Próximos a la Tierra, tiene como objetivo
detectar los objetos peligrosos mucho tiempo antes de que se conviertan
en una amenaza para la Tierra. Se calcula que la probabilidad de que se
produzca un impacto catastrófico para la Tierra en los próximos
20.000 años está comprendida entre el 40 y el 80%.
Se tienen datos de que hace unos 250 millones de años se produjo
una Gran Extinción de
especies animales que alcanzó hasta el 90% de las mismas en un período
relativamente breve. Recientes estudios dan indicios de que hubo un
impacto gigantesco de un meteorito en el noroeste de Australia por estas
fechas que produjo un cráter de unos 200 km de diámetro. Se piensa que
este gran cataclismo dio lugar a la desaparición de centenares de
especies que dejaron el camino libre para el ascenso de los dinosaurios.
La mayoría de los científicos está de acuerdo en que el
meteorito que chocó con la Tierra en la península de Yucatán, en
concreto en Chicxulub, hace 65
millones de años fue el responsable de la extinción de los dinosaurios y de otras especies. Los diminutos mamíferos del cretácico, que llevaban rodando por el mundo unos
100 millones de años, reducidos al humillante papel de presas fáciles,
sobrevivieron al impacto. Desaparecidos los dinosaurios, tuvieron por
fin su gran ocasión histórica y pudieron evolucionar hacia formas más
grandes y complejas. Algunos biólogos y paleontólogos afirman que de
no haber sucumbido los dinosaurios, algún espécimen de saurio
más adaptado hubiera podido continuar desarrollando su sistema
nervioso hacia la inteligencia.
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La idea de que pudo haber varios choques gigantescos es
apasionante por sí misma. Pero quizás impresione aún más la
exigencia, cada vez más clara, de que esos sucesos destructivos
resulten necesarios para el cambio evolutivo. La mayoría de los paleontólogos
creen que la Gran
Extinción, por ejemplo, permitió el florecimiento de los
dinosaurios; les abrió espacios antes ocupados por otros animales. Análogamente,
los mamíferos prosperaron gracias a la desaparición de los
dinosaurios.
Tenemos indicios de que la vida pudo llegar a nuestro planeta por
el impacto de cometas, por otro lado, como acabamos de ver, existen
numerosos datos que nos inclinan a pensar que la evolución de las
especies ha venido marcada por el impacto de meteoritos. ¿Dependerá
también el final de la vida de un hecho catastrófico
proveniente del exterior?. Sea como fuere, este suceso no se producirá
antes de 20.000 ó 40.000 años, y para entonces, tal vez nuestros
descendientes ya habrán colonizado algún otro Sistema Solar.
Santiago
Sánchez García
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